in Revista de Filosofía
Patricio Brickle (editor), Η ανταπόδοση της φιλοσοφίας
Durante su misión consular en Atenas, tuve la oportunidad de conocer a Patricio Brickle, doctor en Filosofía y diplomático de carrera. Varias veces conversamos sobre el hecho, sorprendente por donde se lo mire, de que la filosofía, esa hija predilecta de la cultura helena, haya llegado a las lejanas playas del Atlántico y el Pacífico y que, siglos después, pueda estar volviendo, renovada y hablando español, a la patria que la vio nacer.
Desde hace diez años me dedico a la investigación filosófica y la docencia en Atenas, y confieso que he visto muy pocos libros de filósofos chilenos actuales (o latinoamericanos, en general) traducidos al griego. Lo mismo puedo decir de la tendencia contraria: no recuerdo haber leído libros de pensadores griegos contemporáneos, radicados en Grecia y traducidos al español, durante mis estudios de Filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
Pareciera como si los grandes centros de producción del saber filosófico (Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos) tuviesen una fuerza de gravedad tal, que no permitiesen o, al menos, no alentasen, la comunicación directa entre dos sectores e la periferia, llámese la Grecia actual y el Chile o la Argentina de nuestros días. En este sentido, la propuesta editorial de Brickle es novedosa, porque busca tender un puente entre filósofos chilenos y griegos, sin pasar por Heidelberg, París, Oxford o Cambridge, Massachusetts.
Brickle quería llamar a su libro “Filosofía del desembarco”, para dar justamente cuenta de este νόστος de la filosofía, filosofía que alguna vez llegó hasta los puntos más recónditos del Cono Sur y ahora vuelve, con el fin no de conquistar, sino de enriquecer la tierra natal. Pero el editor griego, Costas Cremmydás, consideró más acertado titularlo Η ανταπόδοση της φιλοσοφίας, lo que podría traducirse como “la retribución de la filosofía”, su “rendimiento” o, para hacer alusión a la expresiva imagen de la cubierta, la “cosecha” generosa que sigue a la siembra. El libro salió a finales de 2019, lo que nos permitió organizar una presentación en español en el centro cultural Abanico, Atenas.
Como en toda obra primera que se adentra en un campo inexplorado, Brickle comenzó con lo que tenía a mano, artículos propios y de un puñado de profesores chilenos. En algunos resaltan temas o autores con una vinculación directa con el mundo griego, en otros ese vínculo es mediato. Pero, en todo caso, el espíritu que alienta al volumen en su conjunto es el de iniciar un largo y fecundo diálogo entre filósofos chilenos y griegos.
Tras la selección realizada, quedaron finalmente siete artículos, que quisiera presentar, aunque sea escuetamente, en lo que sigue.
Sandra Baquedano, profesora de Filosofía del Departamento de Filosofía en la Universidad de Chile, comienza ofreciéndonos una cautivante biografía del filósofo y escritor Mainländer (Philipp Batz, 1841-1876), así como un bosquejo de sus principales tesis filosóficas, en las que resalta el esfuerzo por repensar el concepto de redención desde el punto de vista del pesimismo. Baquedano intenta enlazar esa filosofía con los móviles del comportamiento claramente autodestructivo de la especie humana en nuestros días, tal como queda evidenciado en la crisis climática en curso.
Seguidamente encontramos un ensayo, de un cariz fuertemente personal y literario, del mismo Brickle: “La búsqueda de la primera palabra”, aparecido por primera vez en Cuadernos Hispanoamericanos. De la mano de Jorge Edwards, el autor rememora algunas de las impresiones recogidas tanto en sus lecturas como a lo largo de su carrera diplomática, desde una Rumania que va desembarazándose de su pasado soviético hasta un Vietnam que cobija, abigarradamente, nuevos ricos y viejos pobres.
Héctor García, profesor de Filología Clásica y Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, nos brinda luego la reconstrucción de uno de los aspectos centrales de la filosofía política de Cornelio Castoriadis, sin duda uno de los más renombrados pensadores griegos del siglo XX. Haciendo leva en el par categorial de autonomía y heteronomía, García explora la significación que ha tenido la democracia en la polis griega y la relevancia que ese mismo sistema político puede tener en el mundo actual, un mundo atravesado por estructuras económicas y culturales que no conoció la Antigüedad clásica, tales como el capitalismo industrial y posindustrial y el individualismo.
El cuarto ensayo es de Cristóbal Holzapfel, profesor de Filosofía en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile, “El ser humano de cara al límite”. La experiencia del límite o, mejor dicho, de los múltiples límites con que nos topamos incluso diariamente (sociales, temporales, cognitivos, geográficos, etc.) ha sido de siempre uno de los temas centrales de la filosofía, de la religión y de la literatura. A lo largo de sus páginas, Holzapfel nos ofrece un ameno recorrido por una multiplicidad de autores que han reflexionado sobre esta noción y sus dimensiones concomitantes: lo ilimitado, la delimitación y lo que resulta de la acción contraria, esto es, del deslimitarse o desmarcarse, la extralimitación, etc.
César Lambert es especialista en fenomenología y en Martin Heidegger y se desempeña como profesor en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En su artículo, “Sobre las intuiciones categoriales en Husserl”, el autor explora el modo como este filósofo ha concebido la percepción. No se trata de un mero análisis de la percepción sensible, sino más bien de las formas categoriales que conforman esa actividad cognoscitiva. Mediante una cuidadosa exégesis de las Investigaciones lógicas, Lambert concluye que las intuiciones categoriales son “percepciones de relaciones explicitadoras [sic] de momentos no autónomos que, implícitamente, han sido captados ya en una intuición de carácter sensible”.
El penúltimo ensayo, “En torno a la libertad del saber en Aristóteles”, es de Hardy Neumann, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Allí, Neumann analiza críticamente la idea según la cual solo el saber teorético sería libre y gratuito; para él, la concepción aristotélica, correctamente entendida, también podría otorgar las cualidades de libertad y gratuidad a los restantes tipos de saberes, incluso a los que están directamente ligados a la sensación (αίσθεσις). (Entre paréntesis: el detallado análisis del investigador chileno muestra cómo los autores de la Grecia antigua no son propiedad de tal o cual nación, sino patrimonio de la humanidad).
Finalmente, Luis R. Oro Tapia, profesor de Filosofía Política en la Universidad Central de Chile, reflexiona sobre el puesto de la universidad en nuestro presente. En “El saber en la era neoliberal”, Oro contrapone el desprestigio que sufre el conocimiento en nuestras épocas, devenido ancilla de una economía solo preocupada por intensificar la producción y el consumo, al valor que tenía el saber en épocas pasadas. Algunos de los “tipos ideales” de esta nueva academia son el “estudiante quisquilloso”, el “académico claudicante” y el “burócrata del Ministerio”. Atrás han quedado los tiempos en que la sabiduría se buscaba por sí misma o como medio para realizar una vida virtuosa, se trate del ágora de Sócrates, la Academia de Platón, el Liceo de Aristóteles, el Jardín de Epicuro o el Pórtico de Zenón, para mencionar algunos de los sitios emblemáticos en que se persiguió ese tipo de σοφία.
Frente a Η ανταπόδοση της φιλοσοφίας no me resta sino augurar que sigan muchos libros más, impulsados por ese mismo espíritu. Seguramente, de ahora en más la principal tarea será la de delimitar la temática y unificar los enfoques a utilizar. También sería deseable que se intentara definir cuál es el “acervo” filosófico chileno que los estudios griegos podrían conocer y, a su vez, cuál el “capital” filosófico neoheleno que los latinoamericanos estaríamos llamados a hacer propio.
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Author
Marcos G. Breuer
University of West Attica, Atenas, Grecia